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La ceremonia
En una ceremonia en la que los fieles resistieron la lluvia para dar la
bienvenida a su nuevo pastor, monseñor Sergio Alfredo Fenoy tomó posesión de
la sede diocesana de San Miguel.
El nuevo Obispo (el quinto diocesano) presidió la Eucaristía en la catedral
de San Miguel el sábado 3 de marzo por la tarde, acompañado por más de 15
obispos entre los que se encontraban el cardenal Jorge Bergoglio, primado de
la Argentina, y el Nuncio Apostólico, monseñor Adriano Bernardini.
Concelebró también todo el clero diocesano y religioso.
A minutos pasadas las 18 monseñor Fenoy llegó a la catedral de San
Miguel, en la que esperaban ya, entre otros, el secretario de Culto de la
Nación, Guillermo Oliveri, y el intendente de San Miguel, Oscar Zilocchi.
Recibieron al Prelado y lo acompañaron en su ingreso el rector de la
catedral, presbítero Gustavo Manrique, y la superiora de las Hermanas Pobres
Bonaerenses de San José, cuya casa generalicia se encuentra a escasas
cuadras de la catedral.
En un simbólico gesto el obispo besó la cruz que usaba en sus
momentos de oración la venerable Madre Camila Rolón, fundadora de la
congregación, y antes del comienzo de la Eucaristía oró brevemente ante el
Santísimo Sacramento.
El canciller, presbítero Cristóbal Colacilli, leyó la bula por la que
el papa Benedicto XVI designó a monseñor
Fenoy obispo de San Miguel, y el cardenal Bergoglio, en su calidad de
metropolitano, le entregó el báculo, signo de su gobierno pastoral, anunció
la preconización, y monseñor Federico Gógala, como administrador diocesano,
le dio la bienvenida en nombre de la diócesis.
“El obispo es signo directo de la presencia de Cristo en la Iglesia”,
señaló, y continuó: “nuestro corazón se eleva al cielo para dar gracias al
Padre Celestial”. También agradeció al papa Benedicto XVI quien “envió a
nuestro nuevo Obispo como pastor de nuestras almas”. “Le pedimos que nos
guíe y nos unimos a él con sincera caridad y obediencia”.
Monseñor Gógala también recordó a sus colaboradores, sacerdotes,
diáconos, religiosos y religiosas y laicos
comprometidos porque “gracias a ellos la marcha de la diócesis no se
detuvo para nada tras varios meses con sede vacante”.
Posteriormente, y tras recibir el saludo de los obispos presentes y
de los sacerdotes de la diócesis, monseñor
Fenoy pronunció su primera homilía como obispo de San Miguel.
En primer lugar agradeció el apoyo de sus hermanos en el episcopado,
especialmente el del arzobispo emérito de Rosario, monseñor Eduardo Mirás,
presente en la celebración, agradecimiento al que la gente respondió
irrumpiendo en un fuerte aplauso.
Una importante delegación rosarina acompañó a quien fuera su obispo
auxiliar, encabezada por monseñor José Luis Mollaghan, actual arzobispo de
Rosario y anterior diocesano de San Miguel.
Luego monseñor Fenoy expresó a grandes rasgos su entrega al servicio
episcopal encomendado por el Santo Padre para la evangelización y
santificación del Pueblo de Dios de la diócesis de San Miguel.
La diócesis de San Miguel
Creada por el papa Pablo VI el 11 de julio de 1978, la diócesis de
San Miguel comprende, en la provincia de Buenos Aires, los partidos de San
Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz, y parte del partido de Pilar, con
una superficie de 206 kilómetros cuadrados.
Cerca del 90% de los 835.000 habitantes se proclaman católicos. Para
la atención espiritual de ellos la diócesis cuenta con 29 parroquias y un
total de 121 sacerdotes (48 diocesanos y 73 del clero religioso). Las
religiosas son 280; los hermanos religiosos no sacerdotes, 20, y hay 7
diáconos permanentes. La Iglesia cuenta con 64 centros educativos.
Monseñor Fenoy será el quinto obispo de San Miguel. Sus predecesores
fueron: monseñor Horacio Alberto Bózzoli (1978-1983), monseñor José Manuel
Lorenzo (1984-1994), monseñor Abelardo Francisco Silva (1994-2000), y
monseñor José Luis Mollaghan (2000-2005).
Fuente: Aica |